Ayer tuve el privilegio de seguir la contra reloj de Vincenzo Nibali desde el auto de la Liquigas. Pude ver de cerca su concentración, su precisión y ¡¡¡¡¡la velocidad!!! que llevaba.
Ni les cuento los nervios y la alegría de Mario Scirea y Marco. Tres autos escoltaron a los bocinazos al "joven estrella de la Liqui". En uno de ellos iba Giovanni Lombardi quien no ocultó su alegría en la llegada.
Hoy cambié de asiento, pero... siempre en primera fila. Esta vez la ubicación me permitirá estar en el fragor de la batalla. Estaré como acompañante de Guiseppe Tognaccini, director deportivo del equipo Miche, que dirije a Michael Rasmussen.Si mi cuerpo resiste el nivel de adrenalina podré contarles con lujo de detalles lo que se viva hoy en los 17 km de ascenso al cerro El Amago.

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